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Educación
Contenido educativo, espacio de información para estudiantes
Pintura Quiteña
Articulo que trata sobre las manifestaciones de la Pintura Quiteña durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
OBJETIVOS:
- Definir lo qué es la Escuela Quiteña.
- Demostrar la fusión de estilos, de formas con gran originalidad y
calidad de la Pintura Quiteña.
- Describir el nacimiento de la Pintura Quiteña.
- Comparar la Pintura Quiteña del siglo XVII con la del siglo XVIII.
- Citar a los mejores exponentes de la Pintura Quiteña y sus respectivas obras.
- Demostrar el valor artístico, cultural e histórico de la Pintura Quiteña de estos siglos.
INTRODUCCION
Durante la colonia hispánica nace en Quito, una escuela de artes quiteñas producto de la fusión de culturas pero que en sí posee valores trascendentales y únicos, nace un nuevo ser: LA ESCUELA QUITEÑA. Esta establece su originalidad en su mestizaje, es así que en un inicio se sirvió del modelo europeo, la precisión en el uso de técnicas renacentistas, los estilos italianos, españoles, etc., pero agregaron un espíritu diferente del europeo y del americano prehispánico, una alma fuerte y peculiar, agregaron EL ALMA INDIGENA QUITEÑA.
Esta originalidad de la escuela quiteña se comprueba por ejemplo en relación al color, la pintura quiteña es italiana y no es italiana, la composición es española y no es española; el claro obscuro de Miguel de Santiago es flamenco y no es flamenco a la vez.
Los principales elementos del arte quiteño son: primitivos americanos, españoles, italianos, bizantinos y mudéjares. El estilo renacentista español se implantó en Quito a mediados del siglo XVI por obra del escultor Becerra, Rápidamente el herrerismo se empapó del medio americano, naciendo así el barroco mejicano, quiteño y cuzqueño. El barroco nació en Italia en los templos jesuitas y llega al Nuevo Mundo como el estilo jesuita, surgiendo así la segunda etapa del arte quiteño. La tercera etapa de la historia del arte quiteño es representado por el
churrigueresco que es la musicalización más dinámico y retorcido del barroco, así los elementos decorativos europeos se juntan con los americanos, observamos junto a los acantos y a las uvas, las piñas y los aguacates; entre la hojarasca clásica, la hojarasca de la selva tropical, junto a los ángeles y cariátides, monos y máscaras de salvajes americanos. En los altares quiteños la parte baja es clásica, la media es barroca y la superior indefinible por la innumerable ornamentación.
Es así que estas manifestaciones artísticas se revelan en la arquitectura, en la escultura, la pintura y otras expresiones artísticas. En este apartado nos dedicaremos específicamente a LA PINTURA QUITEÑA de los siglos XVI, XVII y XVIII.
DESARROLLO
Nacimiento de la Pintura Quiteña
Las primeras manifestaciones artísticas nacieron en los templos. Con maestros religiosos. En Quito, la pintura nació, no titubeante, sino más bien perfecta, en el colegio San Andrés, con Fray Pedro Gosseal que se especializó en miniatura, aplicándolas particularmente a la ornamentación de libros de coro del convento de San Francisco. De un salto se pasó a la pintura mural con el distinguido Fray Pedro Bedón, quien funda la escuela pistórica del “Santísimo Rosario”; tras años de experiencia, escribe la “Epístola”, especie de texto sobre el arte de la pintura. Como artista, la obra cumbre de Fray Pedro Bedón es LA VIRGEN DE LA ESCALERA, venerada hoy en el altar central de la Capilla de las Animas en la Iglesia de Santo Domingo de Quito, llamada así por habérsela pintado para el descanso de una escalera monacal. Son muy conocidos también los trabajos efectuados por P. Bedón en la capilla del Rosario en Tunja y en el Santuario de las Lajas en Colombia,
Ambas están pintadas sobre piedra.
Luego del Padre Bedón (l621), sus discípulos continuaron la tradición.
Surgieron concursos pictóricos y literarios que generaron nuevas y mejores obras, y con ellas fama a sus autores. Los que siguieron sus huellas fueron: Alfonso Chacha, Andrés Sánchez Gallque, Francisco y Jerónimo Vilcacho, Cristóbal Naupa, Juan José Vásquez, Sebastían Gualoto, Francisco Grijal. La obra de éstos quedó reunida en la Recoleta de Santo Domingo, edificada, decorada y habitada por el Padre Bedón. De ella, lamentablemente, no quedan restos. Siglos más tarde
José Gabriel Navarro, identificó un lienzo del pintor quiteño Andrés Sánchez Gallque en el museo Arquelógico de Madrid-España, cuadro
que representa a los negros de Esmeraldas, luego de la pacificación de los mismos en l598. El asunto central es el retrato de don Francisco de Arobe y sus dos hijos, don Pedro y don Domingo, como reza en la inscripción del lienzo. El padre, un negro de grave postura, está entre sus dos hijos. Lo valioso de este lienzo no radica en los aspectos étnicos y costumbres que se los ve, sino en la técnica, que sirve de nexo entre la primitiva pintura del siglo XVI y la plenitud artística del siglo XVII.

APOGEO DE LA PINTURA QUITEÑA
La escuela pictórica encarnó en dos tendencias, alrededor de dos maestros. El uno forma parte exclusiva de su tiempo, éste es MIGUEL DE SANTIAGO; y el segundo sobrepasa su centuria y abre el camino del arte al siglo XVIII, nos referimos a NICOLAS DE GORIBAR, ambos revelan el apogeo de la pintura quiteña en la Era Hispánica.
Miguel de Santiago.- (l625-l706). Inició su carrera artística a los 20 años de edad gracias a su patrocinador Fray Basilio de Rivera quien le encomendó ilustrar la vida de San Agustín en el año l656. Durante 50 años fue dejando muestras de su arte en Guápulo, San Francisco, Santo Domingo. Los temas son religiosos. La técnica cercana a la flamenca; posteriormente se acercó a la forma hispánica e italiana, pero sin olvidar detalles o fondos típicos, mestizos. Miguel de Santiago constituye el primer paisajista ecuatoriano. En Bogotá dejó una serie de enormes lienzos interpretativos del Credo. Gran parte de su obra quedó en Nueva Granada e influyó notablemente en los grandes pintores de Bogotá de ese tiempo.

De la escuela de Miguel de Santiago el más valioso y renombrado discípulo fue NICOLAS JAVIER DE GORIBAR, nacido en l665 y que se sitúa a finales del siglo XVII e inicios del XVIII. Pintó en Quito durante medio siglo ininterumpido asuntos religiosos para San francisco, San Agustín y la Compañía. En el templo de Guápulo punto al maestro pintaba, y adquirió su fama de pintor y su estilo personal, más uniforme que el de Miguel de Santiago como lo muestra sus obras: Los Profetas en la Compañía, Los Reyes de Judá en Santo Domingo, los Compañeros de San Francisco, en San Francisco.
La Pintura Quiteña del Siglo XVIII: En este siglo los grandes genios de la centuria pasada son reemplazadas por familias. Entre éstas las principales son:
- Familia Albán: Dedicada a la pintura y al dibujo folkórico, descriptivo del Nuevo Mundo, Recordemos entre ellos a Carlos, Francisco y Vicente. Sus obras son conocidas en Quito y el Museo de Madrid.
- Familia Cortés: Sus exponentes son: José Cortés de Alcocer, Casimiro, Francisco Javier, Antonio y Nicolás, sobresalieron en dibujo, grabado, pintura, en lienzo y en muro.
- Familia Cabrera: Anadió a la colección religiosa la imagen del Buen Pastor. Representada por Tadeo y sus dos hijos, Nicolás y Manuel.
- Hermanas Dávalos Maldonado: Sobresalieron en la música, dibujo, la pintura, la escultura.
Como figuras individuales de calidad tenemos a Bernardo Rodríguez, pintor que se inclina por los colores claros, en una técnica popular y graciosa. Contribuyó grandemente en la difusión de la devoción a la Virgen de la Merced, en la segunda mitad del siglo XVIII. Cuya obra más significativa es El cuadro de las almas existente en la Sacristía de Santo Domingo. También hallamos lienzos de él en el Museo Franciscano y el Museo Jijón y Caamaño.

- Manuel Samaniego: Pariente y discípulo de Rodríguez, fue el más alto y cotizado de los pintores quiteños del siglo XVIII. Guayaquil, Cuenca, Lima Bogotá y Quito conservan sus numerosas obras. Las características de Samaniego son: la dulzura, la claridad, y la gracia, a las que agrega una alegría fruto de colores suaves y por fondos de paisaje abierto, en él se resumen las características del siglo XVIII. El folklore religioso quiteño se acrecentó con la efigie de la Divina Pastora. Gran parte de sus obras las tenemos en la Catedral de Quito: La Asunción de la Virgen, el nacimiento del niño Dios, La Adoración de los Reyes Magos, el Sacrificio de San Justo y San Pastor... Existe una galería pintada por él en la casa de campo de la familia Montúfar.
Samaniego, también fue maestro y escribió un “Tratado de Pintura”, compendio de los grandes maestrsos europeos, con recetas para preparar colores usando ingredientes accesibles.
A partir del año l760 y gracias al científico José Mutis que funda en Bogotá el Instituto Botánico, se da oportunidad a pintures quiteños para abrirse un nuevo rumbo en el arte, al dibujar cada especie en estudio. Entre éstos tenemos a: Francisco Villarroel, Javier Cortés, Mariano Hinojosa, Manuel Rueles, José Martínez, José Xironsa, Félix Tello, Joaquín Pérez, que viajan sucesivamente a Bogotá.
Finalmente, el siglo XVIII se cierra con Antonio Salas, tronco de una numerosa familia de pintores del siglo siguiente.
CONCLUSIONES:
- La Escuela Quiteña nace de la fusión de culturas, se sirve inicialmente del modelo europeo, pero luego alcanza a generar un ser nuevo, un estilo singular por el aporte de los nativos. Estas manifestaciones artísticas se revelan en la arquitectura, en la escultura, en la pintura y en otras expresiones artísticas.
- Al finalizar el siglo XVI Y durante el siglo XVII, Quito es un enorme taller artístico. El siglo XVIII es el siglo de Oro. La pintura utiliza el color eufóricamente y crea una escuela mucho más próxima a la realidad humana y a la cultura.
- La pintura en estos siglos siguió el camino religioso: los artistas interpretaron la fe del pueblo y los gustos del Clero, acorde a los dictámentes del barroco reinante.
- Las primeras manifestaciones artísticas nacieron en los templos, con maestros religiosos. Entre ellos tenemos a Frya Pedro Gosseal y cialmente a Fray Pedro Bedón-
- Llegando al siglo XVII tenemos las figuras sobresalientes de Miguel de Santiago, Nicolás Goríbar.
- En el siglo XVIII los grandes genios de la centuria pasada son reemplazados por familias: Los Albán., Cortés, Cabrera, las hermanas Dávalos Maldonado... Se cierra este siglo con Antonio Salas tronco de una numerosa familia de pintores del siglo siguiente.
BIBLIOGRAFIA:
REYES Oscar Efrén: “BREVE HISTORIA GENERAL DEL ECUADOR”
2 volúmenes, Ed. Fray Jodoco Ricke, Quito- l967.
CEVALLOS GARCIA, Gabriel: REFLEXIONES SOBRE HISTORIA
DEL ECUADOR” Edición conjunta de la Universidad de
Cuenca y CCE, l960.
CEVALLOS GARCIA, Gabriel: HISTORIA DEL ECUADOR, Edit. Don
Bosco, Cuenca, l971.
ENCICLOPEDIA AULA: HISTORIA Y GEOGRAFIA DEL ECUADOR
Edit. CULTURAL, España, l990.
MURILLO, Juan: HISTORIA DEL ECUADOR.
UZCATEGUI Emilio: Historia del Ecuador.
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