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Los Piratas En La Colonia

Articulo que trata sobre el estudio de las incursiones de los piratas en la Real Audiencia de Quito

1.-TEMA.-ESTUDIO DE LAS INCURSIONES DE LOS  PIRATAS EN LA REAL AUDIENCIA DE QUITO.

2. OBJETIVOS:
 - Hacer un estudio detallado de las incursiones de los piratas durante la Colonia.
- Determinar las causas que llevaron a los piratas a efectuar sus acciones.
- Exponer detalladamente en qué medida los ataques de los piratas afectaron a la vida colonial.

3. ARGUMENTO:
Etimológicamente “pirata” significa “ladrón que recorre los mares para robar”.  A los que lo hicieron por mares americanos en los siglos XVI-XVII se les denominó “filibusteros”.  Y a aquellos que pirateaban con patente del Gobierno  los “corsos”.

España misma mantuvo sus corsarios como ayuda valiosa de la Armada Invencible.  Inglaterra, con sentido práctivo, las orientó hacia lo comercial como una gran inversión a costa de los fabulosos tesoros del Nuevo Mundo.

El primer pirata que se interesó por la Audiencia de Quito fue el inglés Thomas Cavendish.  En el año de l587 fondea en la isla Puná, dedicándose a reparar sus embarcaciones.  Los quiteños habían tenido ya aviso, dado por el Virrey de Lima, que recordaba a los encomenderos su obligación de prestar el servicio militar cuando fueren requeridos.  Y, como no pudieron hacerlo personalmente, financiaron una tropa de 50 hombres que enviaron a Guayaquil.

En una acción combinada con el cacique de la isla, el capitán Castro Grisuela ataca a los piratas.  Viéndose perdidos, éstos se meten en la boca del lobo al refugiarse en la casa del cacique Tomalá.  Uno de los españoles, con un tonel de pólvora, incendia la casa obligando a los piratas a salir de ella; algunos alcanzaron a abordar sus naves, los demás debieron rendirse o morir en la lucha.

Los españoles perdieron seis hombres y los ingleses veinte a más de cuatro prisioneros a quienes juzgo el tribunal de la Inquisición: acusados de infieles, fueron condenados a la pena capital, salvándose uno por ser menor de edad.

Luego del triunfo, la Audiencia de Quito trató de compensar el valioso aporte del cacique de la isla que hazbía perdido una casa de l4.000 pesos.  Le asignó  una renta anual de por vida de l.500 pesos.
Otro célebre corsario en nuestras tierras fue Richard Hawkins.  En el Golfo de Guayaquil se apoderó de una nave; fondeó, luego, en las islas Galápagos siendo posiblemente el primer inglés que las visitó.

En octube de l615 llegó a Sta. Elena el pirata holandés Spielbergen.  La abandonó en seguida; sin embargo, como había atacado a la armada española del Callao, el virrey Esquilache dispuso la fortificación de Guayaquil.  El corregidor Cristóbal de Arostegui pidió permiso para gastar de las cajas reales lo necesario para la defensa del Puerto.  De la organización militar se hizo cargo el Gral. Francisco Maldonado de Mendoza.  Y mientras se alistaba la tropa, el vecindario partía de la ciudad de Tierra fime (Panamá) pidiendo a ésta (Quito) socorro de trescientas botijas de pólvora...”, había llegado por allá Spielbergen.  En l621 los holandeses deciden organizarse en la compañia comecial de la indias occidentales, cuyo monopolio mantienen por 24 años.  Primeramente formaron una flotilla comandada por el Almirante L’ Heremite Clerc.  Son once buques con 294 cañones, 600 soldados y 1.040 tripulantes.  Unos exploraron, luego planearon asaltar el puerto de Lima y a los demás puertos menores.

Guayaquil se enteró de la expedición pirata holandesa el 20 de mayo de l624.  Casi desprovisto de material defensivo se preparó; Quito y Cuenca, ayudaron con 30.000 pesos y 300 hombres.  También vinieron refuerzos de Lima al mando del Tnte. Capitan General.   A inicios de junio los punuños avistaron a los piratas en alta mar y dieron aviso, noticia que llega a Guayaquil, el Corregidor se entera que el ataque sería en día de Corpus.Desde sus puestos estratégicos vieron subir por la ría a 200 piratas en 6 lanchas.  Esperaron que desembarcaran hasta tenerlos a tiro de fusil para comenzar el combate.  Las casas más cesrcanas a la orilla fueron incendiadas para amedrentar s los defensores, pero éstos, familizarizados con el fuego y el humo, atacaron a los holandeses hasta obligarlos a regresar a sus embarcaciones. Los piratas bajaron a Puná.  Hasta el 25 de mayo de l824 mantuvieron a la ciudad en tensa espera.  Por esta fecha les llegaron refuerzos, decidieron atacer de nuevo a Guayaquil.  Desembarcaron 500 mosqueteros.  Avanzaron hasta la plaza de las armas en la ciudad semiarruinada.  Allí les esperaban los guayaquileños que les recibienron a fuego cerrado.  La muerte del jefe pirata y 73 compañeros les obligó a retirarse y regresar a las embarcaciones para trasladarse a Puná.  Lo único positivo de estos enfrentamientos fue el triunfo de la ciudad sobre los piratas.  Por lo demás, los edificios quedaron en escombros, el vecindario arruinado, muchos huérfanos y viudas, paralizado el comercio durante una gran temporada... Las pérdidas materiales se calcularon en 1’200,000 pesos  cifra enorme para una ciudad de 2.000 htes.  El año de l687 los corsarios vuelven a la carga a Guayaquil.  Son franceses guíados por un mulato resentido por haber sido encarcelado injustamente, según él, y logró convencer del ataque al capitán Grogniet.

De Galápagos sale el 18 de marzo; avanza hasta Puná donde se enconde para recabar informaciones de los prisioneros.  Se encuentra con dos compñaeros de pillaje: los capitanes Picard y Hewit, que lo acompañan en su fechoría. El 20 de abril se encontraron los atacantes con el capitan José de Salas defensor de la muralla tras el estero de Villamar.  Los piratas lograron poner en fuga a los guayaquileños, que cruzazron el estero para unirse a los del fuerte Sto. Domingo. Mal armados el fortín de la Planchad resitió algo más, al fin, también se rindió.  Los piratas franceses se reunieron en la iglesia para dar gracias a Dios por la victoria y el pillaje.  Su botín fue joyas, perlas, piedras preciosas, artículos de plata y nunos 70.000 pesos de oro.  Y, para marcharse exigieron 1’000.000 de pesos de oro y 400 sacos de harina para rescate de la ciudazd.  A cambio se comprometían a no quemar las viviendas.  En mayo los piratas bajaron a Puná huyendo de las epidemias que se presentaron en guayaquil; llevaron consigo 500 rehenes.  Las autoridades españolas pidieron prórrogas, los filibusterion sospecharon y decapitaron a 4 prisioneros y sus cabezas enviaron a Guayaquil.  El 26 de mayo apareció la cuadrilla española que vanía a buscarlos.  No hubo enfrentamiento frontal.  La noche del 2 de junio los piratas desaparecieron tal vez porque a los españoles les llegaba refuerzos.  2 de mayo de l709.  En la sala del Corregidor el guía marino se expresó escuétamente: el pirata Woodes Rogers se aproxima a Guayaquil.  La noticia se propaga y cunde el nerviosismo,  Ninguna prevenció dio resultado.  Ciento diez filibusteros desembarcaron y 2n 5 días de pillaje reuniron 90.000 pesos, 230 sacos de harina, aceite, licor, azúcar, mercaderías, 200 fusiles.  Las fiebres y epidemias les obligaron a embarcarse hacia Puná, en espera de los 45.000 pesos de rescate.  Sólo recibieron 30.000 y algo más, pues la ciudad estaba exhausta y las enfermedades victimaron a algunos de los piratas, no insistieron y se fueron a Panamá.


CONCLUSIONES:

- La piratería fue una institución.  Holanda, Francia e Inglaterra, la mantuvieron con fines económicos y políticos.  éstos no perdían nada, por el contrario ganaban, a costa de España, que veía desaparecer dinero, víveres, ciudades y hombres.  La manutención de la Armada de la Mar del Sur costaba a la Península infinitamente más que todas las flotillas de bucaneros.
- Respecto a la Real Audiencia de Quito, cada vez que aparecía por el Callao o Lima un pirata, debía apertrechar a su Puerto, Guayaquil.  A veces llegaban al enfrentamiento armado; otras, nó: pero siempre  había que estar preparados para cualquier eventualidad.
- Los piratas y las epidemias fueron para la Costa lo que los terremotos y erupciones volcánicas para la Sierra.

4. BIBLIOGRAFIA

L.N.S.: HISTORIA DEL ECUADOR. Editorial DON BOSCO, Cuenca- Ecuador ,1993.
AULA: HISTORIA Y GEOGRAFÍA DEL ECUADOR. Editorial CULTURAL, España, 1990






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