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Placentarios

Artículo que trata sobre los seres placentarios incluyendo su clasificación cientifica y conceptos sobre memiferos, marsupiales, ovoviviparos y viviparos

Es el nombre común con el que se conoce a los mamíferos euterios, que se corresponden con los mamíferos típicos. Probablemente comenzaron su diversificación durante el cretácico, a partir de una línea diferenciada de los metaterios. Se caracterizan porque el blastocisto, que es el nombre que recibe el embrión de los mamíferos que se implanta en la cavidad del útero, desarrolla una capa exterior de células en cuyo interior se desarrolla el embrión, en íntima unión con la madre, de la que recibe nutrientes directamente durante el desarrollo embrionario, a diferencia de otros mamíferos: los monotremas. El embrión es retenido en la placenta y nace en un avanzado estado de desarrollo. Carecen del marsupio típico de otros mamíferos (los marsupiales). Los placentarios han tenido un gran éxito en el medio terrestre, desde el que han evolucionado incluso formas estrictamente acuáticas (cetáceos) y otras con capacidad de vuelo (murciélagos).


Clasificación científica:

Los placentarios pertenecen a la subclase de los Euterios, dentro de la clase de los Mamíferos. En otras clasificaciones se agrupa a los Euterios y a los Metaterios en la subclase Terios, pasando aquellos grupos al nivel de infraclase. Es el grupo de mamíferos más extendido en el mundo, habiendo llegado a una gran diversificación en número de especies, que superan las 4.000. La musaraña etrusca, Suncus etruscus, pasa por ser el mamífero más pequeño del mundo, con sólo 2 gramos de peso, mientras que las hembras de ballena azul pueden superar las 130 toneladas.

La placenta es un órgano vascularizado que atiende las necesidades de respiración y excreción del feto durante su desarrollo. La sangre fetal recorre los vasos del cordón umbilical y penetra en la placenta, cuya red capilar dactiliforme está envuelta en un tejido rico en sangre materna. En estas zonas de contacto, el dióxido de carbono y otros residuos metabólicos del feto pasan a la madre, al tiempo que desde ésta pasan al feto oxígeno y nutrientes. La sangre fetal y la sangre materna no se mezclan.

 


Mamífero
Todos los mamíferos tienen reproducción sexual, que requiere la presencia de las células reproductoras sexuales (óvulos en la hembra y espermatozoides en el macho) para realizarse; éstas son las que contienen la información genética necesaria para que después de la fecundación (unión entre estas dos células), se origine un individuo completo con las características propias de la especie. Los órganos donde se producen estas células se denominan gónadas; las masculinas son los testículos y las femeninas los ovarios. Hay otras estructuras que intervienen en la reproducción: en las hembras los oviductos (canales que comunican el ovario con el útero), el útero (cavidad donde se desarrolla el embrión) y la vagina (canal de recepción del órgano copulador masculino); en los machos, el órgano copulador o pene que, en comunicación con los testículos, se encargará de transmitir los espermatozoides a la hembra a través de la vagina. En el caso de los mamíferos actuales más primitivos (los monotremas, que carecen de mamas y se reproducen por huevos), existe un oviducto conectado a un ovario en cada lado del cuerpo; la parte superior corresponde al útero y la inferior a la vagina de los demás mamíferos. Esta zona inferior desemboca en un tracto que también recibe la orina de la vejiga y juntos se abren a un orificio común, la cloaca. La transferencia de las células sexuales masculinas a la hembra se realiza por una simple yuxtaposición de las cloacas de ambos sexos. En el resto de los mamíferos dicha transferencia tiene lugar por medio de la introducción del pene del macho en la vagina de la hembra, proceso que se conoce con el nombre de cópula; después de la fecundación del óvulo, el desarrollo embrionario ocurre en una cavidad (útero), dentro del cuerpo de la madre. En el caso de los marsupiales, el periodo de gestación dura entre 10 y 15 días, las crías nacen en un estado prematuro y la mayoría de su crecimiento se realizará en la bolsa marsupial que tiene su madre. La gran mayoría de los mamíferos van a desarrollar una estructura especial llamada placenta, que consiste en una envoltura a través de la cual se alimenta el feto en desarrollo y también expulsa los productos de desecho. Las crías de mamífero nacen en un estado que no es lo suficientemente desarrollado como para que lleven una vida independiente, por lo que después del nacimiento recibirán los cuidados maternos durante un periodo de tiempo que varía según las especies.


Es muy probable que la aparición de los mamíferos en la Tierra ocurriera al principio de la era mesozoica. En esta época había un grupo de reptiles que poseían características de mamíferos; eran muy frecuentes desde el periodo pérmico al triásico y se conocen como el orden de los Terápsidos. Con el tiempo, dieron lugar a distintas ramas evolutivas en las que fueron apareciendo rasgos típicos de los mamíferos al tiempo que se entremezclaban con los reptilianos. Esto sucedió hace unos 180 millones de años cuando declinaron dejando una línea de descendientes que no resurgiría hasta pasados 100 millones de años, durante los cuales los grandes reptiles predominaron en la Tierra. Los primeros fósiles correspondientes de forma definitiva a un mamífero fueron encontrados en rocas del jurásico.

Durante este periodo existían ya cinco órdenes distintos de mamíferos. Uno estaba compuesto por mamíferos pequeños similares a los roedores, que tenían características dentales típicas de estos animales, pero se extinguieron durante el eoceno. Un segundo orden consistía en mamíferos pequeños y carnívoros, con molares de tres cúspides y que también se extinguieron antes de finalizar el eoceno. El tercer grupo estaba formado por mamíferos del tamaño de una rata o un topo; tenían un régimen alimentario insectívoro y casi con toda seguridad los podemos identificar como los antecesores de los mamíferos actuales. Tras la desaparición de los grandes reptiles al final de la era secundaria (el mesozoico), esta línea evolutiva se desarrolló con éxito durante todo el periodo terciario, que se conoce por este motivo como edad de los mamíferos.
No hay restos fósiles que representen a los monotremas. Los primeros fósiles de marsupiales y mamíferos placentarios fueron encontrados en rocas que datan del periodo cretácico. Parece ser que los marsupiales no tuvieron éxito en la competición con los placentarios y, al principio del eoceno, sólo estaban representados por la familia del oposum (o zarigüeyas) en Norteamérica, por varias familias en Sudamérica y por otras tantas en Australia. Los fósiles más primitivos que se conservan de los placentarios se encontraron en el oeste de América del Norte y en Europa occidental; parece que este grupo se originó a finales del periodo cretácico y, según indica el registro fósil, se extendió después con rapidez durante el cenozoico para formar el grupo actual de los mamíferos. Los insectívoros, grupo considerado como el orden más primitivo de mamíferos placentarios, son muy similares en aspecto a los primeros fósiles de placentarios.


La gran mayoría de los mamíferos son animales terrestres y se han adaptado a vivir en una amplia variedad de hábitats distintos; se pueden encontrar mamíferos en desiertos, en tundras, en montañas o en bosques de la selva húmeda tropical. Dos órdenes de mamíferos placentarios y algunos géneros de un tercer orden, son acuáticos. Los monotremas están restringidos en su distribución a Australia, Tasmania y Nueva Guinea. Los marsupiales son dominantes en las mismas regiones que los monotremas, pero dos grupos de aquéllos son originarios del continente americano. Dos órdenes de mamíferos placentarios, los Quirópteros y los Roedores, están representados en todos los continentes, excepto en la Antártida. Los placentarios que existen en Australia son unas pocas especies de ratas, el perro salvaje o dingo y algunos murciélagos; el dingo es muy probable que fuera introducido por el ser humano.
Los primates son originarios de las regiones tropicales y subtropicales. Los insectívoros, los conejos, las liebres, los picas y los artiodáctilos se encuentran en todos los continentes, excepto Australia y la Antártida; los perisodáctilos son originarios de Eurasia, África y Sudamérica. Los perezosos, los armadillos, los osos meleros y los osos hormigueros sólo se encuentran en el continente americano. Los colugos están restringidos a la península Malaya, Indonesia, Borneo y el archipiélago de las islas Filipinas. Los pangolines se distribuyen en África y Asia. Los oricteropos son exclusivamente africanos. Dos especies de dos órdenes, los elefantes y los damanes, viven en Asia y África.


Clasificación científica:
Existen diferentes formas de clasificar a los mamíferos. Una de las más habituales es aquella que divide la clase de los Mamíferos (cerca de 4.600 especies vivas), en tres subclases: la de los Prototerios o mamíferos que ponen huevos; la de los Metaterios, mamíferos marsupiales; y la de los Euterios o mamíferos placentarios. Los monotremas incluyen a los equidnas y a los ornitorrincos. El grupo de los marsupiales incluye al oposum del continente americano y a muchos mamíferos australianos, como los canguros y los coalas.

Los mamíferos placentarios comprenden la mayoría de las especies de mamíferos y suelen dividirse en 17 órdenes: 1) Insectívoros, formado por mamíferos de tamaño pequeño como las musarañas, los topos, los tenrecs y los erizos; 2) Dermópteros, cuyos únicos representantes son los colugos; 3) Quirópteros, son los murciélagos; 4) Carnívoros, que comprende a los félidos, los vivérridos (ginetas, civetas y mangostas), los cánidos (perros, zorros, lobos y coyotes), las hienas, los mapaches, los osos, los mustélidos (comadrejas, martas, nutrias, tejones y mofetas) y los pinnípedos (focas, leones marinos y morsas); este último grupo en ciertas clasificaciones constituye un suborden dentro de los carnívoros; 5) Macroscélidos, son las musarañas elefante; 6) Primates, que incluyen a las musarañas arborícolas o tupayas, a los lemures, a los loris, a los tarseros, a los monos, a los simios y a los humanos; 7) Edentados, formado por los armadillos, los perezosos y los osos hormigueros; 8) Folidotos, los pangolines; 9) Tubulidentados, los oricteropos; 10) Roedores, compuesto por las ardillas, los castores, las ratas de abazones, los ratones, las ratas, las ratas topo, los lirones, los jerbos, los puercoespines, los conejillos de indias y las chinchillas; 11) Lagomorfos, que incluye a los conejos, las liebres y las picas; 12) Sirenios, los manatís y los dugones; 13) Cetáceos, las ballenas, las marsopas y los delfines; 14) Hiracoideos, los damanes; 15) Artiodáctilos, que incluye a los cerdos, los hipopótamos, los camellos, las llamas, los tragúlidos, los ciervos, las jirafas, los berrendos, el ganado vacuno, los antílopes, las cabras y las ovejas; 16) Perisodáctilos, que está formado por los caballos, los rinocerontes y los tapires, y 17) Proboscídeos, los elefantes.



Marsupial
Es un nombre común que recibe un grupo grande de mamíferos, que se caracterizan porque en la gran mayoría de ellos la hembra transporta a sus crías recién nacidas en una bolsa situada en el abdomen: la bolsa marsupial o marsupio. Los marsupiales son originarios de Australia, Tasmania y Nueva Guinea, excepto las zarigüeyas y los ratones marsupiales o falsas musarañas, nativos del continente americano. El tamaño de los marsupiales varía desde muy pequeño, como el de una musaraña, hasta bastante grande, como el tamaño de un ser humano. Entre los marsupiales de tamaño pequeño están: el diablo de Tasmania, algunos falangéridos arborícolas, walabí (canguros), el bandicut (o liebre saltona), y el numbat, también llamado hormiguero marsupial. Los marsupiales de tamaño mayor comprenden los canguros, el coala y el wombat.
 El aparato reproductor de la hembra se caracteriza por tener dos úteros y dos vaginas; estas últimas, se abren a una abertura común, pero no se fusionan. El pene de los machos es bífido en su extremo y se sitúa detrás del escroto. A diferencia de los monotremas, que carecen de placenta (ponen huevos), y del resto de mamíferos, que la poseen bien desarrollada, los marsupiales presentan una placenta rudimentaria, formada en la mayoría de las especies sólo por el saco vitelino. El canal del parto se forma a partir de una abertura del tejido conectivo que está entre las dos vaginas. Las crías nacen en un estado de desarrollo poco avanzado, después de un periodo de gestación que varía entre dos y cinco semanas según las especies. Como consecuencia de ello, las crías dependen por completo de la madre y terminan su crecimiento dentro del marsupio. En otras especies, la bolsa marsupial está poco desarrollada y las crías sólo están sujetas a los pezones de la madre, a los que se agarran con gran fuerza con la boca. En los marsupiales, la madre no ayuda a sus crías a llegar al marsupio; éstas, con ayuda de sus extremidades anteriores bien desarrolladas, trepan por el abdomen de su progenitora y se introducen en la bolsa.


Clasificación científica:

Los marsupiales forman un único orden que recibe este mismo nombre: el orden de los Marsupiales. Algunos autores lo consideran un superorden. Los marsupiales pertenecen a la subclase de los Metaterios, dentro de la clase de los Mamíferos.

Ovovivíparo
Es el animal cuya modalidad de reproducción implica el desarrollo del embrión dentro del huevo, pero retenido en el cuerpo de la hembra.
 El embrión se alimenta del vitelo, mientras que en los vivíparos es nutrido por la placenta. Muchas especies de invertebrados son ovovivíparas. Este tipo de reproducción se da en algunos anélidos, insectos y moluscos. Sin embargo, los casos más conocidos se dan entre ciertos peces y reptiles. Por ejemplo, algunos peces tropicales de acuario, como Lebistes reticulatus, son ovovivíparos. En este caso, la hembra expulsa entre treinta y cincuenta alevines. En algunas especies de tiburones el embrión se alimenta del vitelo del huevo hasta que se convierte en una réplica del adulto, lo que permite el nacimiento de muy pocas crías. Sin embargo, su índice de supervivencia es más alto porque han permanecido protegidas durante todo su desarrollo. Muchos reptiles, como las víboras, paren crías vivas y, por tanto, también son ovovivíparos.

Vivíparo
Animal cuya modalidad de reproducción incluye el desarrollo del embrión dentro de la madre y la conexión anatómica entre ambos. Este tipo de reproducción se diferencia del ovoviviparismo en que el embrión no se alimenta sólo del vitelo del huevo.
La mayoría de los mamíferos son vivíparos. En este caso, el embrión permanece alojado en el útero materno y es alimentado gracias a los nutrientes que recibe mediante la placenta. Este órgano representa una conexión íntima entre la madre y las crías. Algunos reptiles, anfibios e invertebrados son también vivíparos. Un caso especial es el de algunos tiburones, en los que el epitelio del útero de la hembra está casi fundido con el epitelio fetal. Se forman unas vellosidades uterinas, llamadas trofonemas, que producen una secreción que alimenta al embrión. Las vellosidades contactan con el cordón que une al embrión y al saco vitelino e incluso pueden insinuarse dentro de la hendidura bucal. Esta situación para algunos autores es viviparismo, pero para otros es pseudoviviparismo, puesto que no se forma una placenta verdadera.
 





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